miércoles, 9 de junio de 2010

Ellas

Son siempre de aspecto menudo, figura ligera, sonrisa pícara y mirada burlona. Tienen tendencia a la desobediencia, al caos y la algarabía. Marchan firmes y hacen camino. Descansan a solaz y comen con fruición. Andan a pasos cortos, pero en dos trancos alcanzan las tierras más distantes. Luciérnagas del día a día: lumbre melosa.

Hoy, Júpiter

Todos tenemos algo de Dámaso: de rencor, de odio, de frustraciones, casi siempre latentes y casi olvidados. Todos tenemos algo de Tomás: de románticos frustados por la vida rutinaria, de enamorados siempre equivocados, de personajes de tragedia griega ridículamente vulgares. Pero Tomás y Dámaso han errado siempre (y errarán: aunque se rediman, aunque conquisten la fama literaria) porque no han sido capaces de gozar, entre la realidad y el deseo, de las batallas diarias.
Porque nos perdemos en las grandes conquistas, patéticos napoleones; cuando la senda se encontraba entre la soldadera: cerveza, atardeceres apacibles, tertulias de poca monta y pequeñas heridas que a veces se emponzoñan.

jueves, 13 de mayo de 2010

Primavera y primaveras

La primavera está fatalmente sobrevalorada: alergías, astenia, finales de curso (esto es, exámenes, claustros, memorias, padres mendicantes, padres furibundos, niños al borde de un ataque de nervios, niños al borde del electroencefalograma plano, usen su imaginación para seguir esta lista), subida de impuestos, bajada de salarios, sindicatos más o menos cooperantes, sindicatos más o menos beligerantes.
Y cuando estoy en el borde del abismo, me rescatan un vestido de Desigual, una algarabía de preescolares, una final de copa, un pajarillo que se cuela en la sala...
Que por mayo era... ni en febrero ni en octubre; será por algo.

Primera vez (otra vez)

Lo vuelvo a intentar.
No prometo nada.
Los días más pequeños son los más grandes.
Carmen hace posible tal paradoja.