jueves, 13 de mayo de 2010

Primavera y primaveras

La primavera está fatalmente sobrevalorada: alergías, astenia, finales de curso (esto es, exámenes, claustros, memorias, padres mendicantes, padres furibundos, niños al borde de un ataque de nervios, niños al borde del electroencefalograma plano, usen su imaginación para seguir esta lista), subida de impuestos, bajada de salarios, sindicatos más o menos cooperantes, sindicatos más o menos beligerantes.
Y cuando estoy en el borde del abismo, me rescatan un vestido de Desigual, una algarabía de preescolares, una final de copa, un pajarillo que se cuela en la sala...
Que por mayo era... ni en febrero ni en octubre; será por algo.

Primera vez (otra vez)

Lo vuelvo a intentar.
No prometo nada.
Los días más pequeños son los más grandes.
Carmen hace posible tal paradoja.